top of page
Entradas destacadas

Estas ligado a Cristo

  • 7 abr 2020
  • 3 min de lectura

Estas ligado a Cristo desde el mismo momento en que le recibiste en tu corazón como tu Señor y Salvador. Desde ése momento te convertiste en templo del Espíritu Santo. Pero para ser usado por el Señor en su obra, es necesario que ése templo esté purificado y santificado.

Leíamos que el alma de Jonatán quedó ligada con la de David. Por consiguiente dice la escritura que Jonatán le amó como a sí mismo. Así es como quedamos ligado a Cristo. En el mismo momento en que le recibimos en nuestro corazón como nuestro Señor y Salvador, Él pasa a ser dueño de todo nuestro ser.

El entrañable amor que el Señor siente por nosotros

Por lo tanto, es entonces que Él comienza a acrecentar el derramamiento de su amor sobre nosotros. Puede que tu aún no has comprendido, o no llegas a dimensionar el entrañable amor que el Señor siente por ti. Ese amor que lo llevó a su mismo sacrificio en la cruz para limpiarte de pecados, y sacarte del estado de muerte espiritual. “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”. (Efesios 2:1).

Es más, si comienzas a evaluar cuanto hizo y hace el Señor cada día por ti, si comienzas a apreciar el tamaño del amor que derrama sobre ti, no puedes menos que ligarte profundamente con Él y no podrías hacer otra cosa que amarle como a ti mismo.

El ligarte al Señor

El ligarte al Señor también significa que te has ligado a Su obra. Por lo tanto, la deberías amar desde lo profundo de tu corazón, haciendo todo lo que a ti respecta para que la extensión del evangelio se lleve a cabo.

En la palabra leíamos también que hicieron pacto Jonatán y David, entregando Jonatán su ropas y armas. Cada uno de nosotros hicimos pacto con Cristo cuando le dejamos entrar en nuestro corazón, y como lo hizo Jonatán, le entregamos nuestras viejas y sucias vestiduras en tanto que Él nos entrega unas vestiduras nuevas, limpias. “Y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas” (Apocalipsis 3:4b). Y acá vale hacer una observación.

Jonatán entregó a David su ropa para demostrar el amor que sentía

En ese tiempo, el entregar a otro sus propias vestiduras era una acción que expresaba la donación de la persona misma. Pero no dice la Escritura que éste se la pusiera. Nuestro Señor Jesucristo, de igual manera, por el amor que nos tiene se despojó a sí mismo. “Siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:6-7) a fin de enriquecernos.

“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Corintios 8:9). Pero hizo algo más que Jonatán, se vistió con nuestras vestiduras. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. (2 Corintios 5:21). Y además de ello, fue Él quien nos entregó sus armas y armadura, (Efesios 6:10-20). A fin de podamos pelear la buena batalla de la fe, luchando contra las asechanzas del enemigo.

Simplemente hemos comentado algo de lo mucho que el Señor hizo por nosotros y las armas que nos entregara, además de lo máximo, lo supremo que es su salvación y vida eterna. Teniendo en cuenta esto, qué podemos hacer sino amarle con toda la fuerza de nuestro ser, y entregarnos por completo para llevar adelante La Gran Comisión (Mateo 28:16-20).

Aprender más de Él

Tenemos que entregarnos para aprender más de Él y Su evangelio. Capacitándonos para el servicio de Su obra, diciendo como el apóstol Pablo. “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi” (Gálatas 2:20). Así es, desde que entregaste tu vida a Cristo, es Él quien vive en ti. Es el Espíritu Santo de Dios quien mora dentro tuyo. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19).

Ser posesión de Dios

Debes asumir que tu cuerpo ha dejado de pertenecerte, para ser posesión de Dios. Ha pasado a ser templo del Espíritu Santo.


 
 
 

Comentarios


Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
bottom of page